De plantas piloto a zonas de mercado

La siembra de plantas pilotos de TMC inicios de los años noventa ha dado hijos por todo América Latina, con el resultado que hoy día existen alrededor de 15 zonas de Mercado, como muchos mercados locales crecientes por la región. El hecho de que zonas de Mercado han surgido solamente una década después de su introducción da testimonio al las bondades del producto como el espíritu emprendedor de los productores. TMC se destaca en varios países como un producto que se vende en todos sectores y mercados.

Por Kathryn Pozak   

La siembra de plantas piloto de TMC a inicios de los noventa ha dado hijos por toda América Latina, con el resultado de que hoy en día existen alrededor de 15 zonas de mercado, similares a muchos otros mercados locales crecientes en la región.

El hecho de que hayan surgido zonas de mercado a solo una década de su introducción da testimonio de las bondades del producto, así como del espíritu emprendedor de los fabricantes. La TMC se destaca en todos los países como un producto que se vende en la totalidad de los sectores y mercados.

Desde inicios muy modestos, el programa de diseminación de la TMC (20 plantas piloto en seis países, en 1990) ha llegado a 650 talleres actualmente, los cuales emplean a más de 3 000 personas en doce países; la producción anual alcanza 3 000 000m2, equivalentes a cerca de 50 000 techos. El acumulado ha resultado en unos 350 000 techos. La Red ECOSur ha crecido junto con el proceso de diseminación, llegando a ser un foro dinámico para el intercambio Sur-Sur sobre el hábitat (www.ecosur.org)

“Debido al programa de diseminación de la TMC en América Latina - expresó Martín Meléndez, nominado al premio Tech Award por la red ECOSur -, podemos decir que más de un millón de personas vive bajo techos buenos, bonitos y baratos”

La sustentabilidad de los negocios de TMC en América Latina es buena y, aunque la supervivencia de las fábricas varía entre uno y otro país, existen ciertos patrones para el desarrollo de las zonas de mercado, tales como el proceso natural de cambios de dueño, la desaparición de algunas fábricas espontáneas, y la importancia de productores claves.

La existencia de alrededor de 15 zonas de mercado dispersas por siete países tiene mucho que ver con la presencia de líderes de mercado. Son estos productores de larga experiencia quienes imponen las “normas” y atraen a otros productores. Algunas de las plantas piloto se han desarrollado con tales líderes, atrayendo a otros productores y posicionando el producto en el mercado local de materiales de construcción.

La presencia de un productor clave durante un período de tiempo ha tenido un impacto en el desarrollo de las zonas de mercado. Los años en que se conoce la TMC en una zona contribuyen a la estabilidad de un mercado local. La mayoría de estos líderes han manejado negocios exitosos por más de siete años, y algunos más de diez. La sustentabilidad es evidente. Como motores empresariales contribuyen al dinamismo económico de sus zonas.

No deben olvidarse los cientos de productores dispersos por todas partes que han podido desarrollar sus propios mercados. No es de despreciarlos por ser mercados muy reducidos, pues llenan otras funciones. Entre otras cosas, las fábricas crean puestos de trabajo directos e indirectos, ponen un material de techo a disposición del público y reducen la distancia de transportación.

Las zonas de mercado ayudan a retener la migración hacia las áreas urbanas, al crear puestos de trabajo y proporcionar un producto en el sector de la construcción. Sondeos de clientes indican que la TMC contribuye a la sustitución de importaciones y penetra los mercados del zinc y las planchas de asbesto-concreto.

Sondeos de clientes en cuatro países revelan que la mayoría compraron la teja después de verla en un techo, que los productores venden dentro un radio de 20km y que el producto se vende en todos los mercados. Cabe mencionar que por su belleza la TMC es muy cotizada entre las mujeres, y se conoce en el lenguaje popular como la “teja blanca”, vista como una versión moderna de la teja tradicional. Más del 90% de los clientes la recomendarían y la utilizarían otra vez.

Las zonas de mercado atestiguan que productores de aldeas pequeñas pueden tener un impacto que irradia lejos. También revelan que la zona rural puede influir en las zonas semi-urbanas y urbanas. De cierta manera, es la legitimación de la estrategia de “sembrar” fábricas y ver que crecen. La cosecha es ya evidente en las zonas de mercado.